Igual pensamos que los campos de concentración son cosa del pasado pero hace unos días recibí un correo de Amnistía Internacional sobre un campo de concentración norcoreano llamado Yodok donde están encarcelados unos 50.000 hombres, mujeres y niños. En la foto que acompaña esta entrada aparece una mujer y dos de su hijas, encarceladas porque el padre pidió asilo político en Dinamarca. Llevan más de 20 años prisioneras. O eso se cree, porque no hay noticias sobre si están vivas o muertas. Estos campos penitenciarios se llaman Kwalliso y se calcula que hay en funcionamiento 6 campos con unos 200.000 prisioneros, entre ellos el de Yodok. Los prisioneros llegan al campo sin ningún tipo de proceso judicial previo pero sí después de largos interrogatorios sazonados con golpes y torturas. Una vez que el detenido es enviado a prisión, se detiene a la familia y se les envía también al campo. La duración de la condena es muy variable, algunos son condenados a trabajos forzados en minas, tala de árboles o trabajo agrícolas de por vida. Se les considera traidores a la patria y tienen que pagar su traición con trabajos forzados además de tener la comida racionada, malas condiciones higiénicas, enfermedades, palizas, atención médica insuficiente, ejecuciones, torturas (tortura pigeon, ingestión forzada de agua, inmersión en agua con una bolsa de plástico cubriendo la cabeza,...). La muerte es una compañera habitual de los prisioneros.
No podemos dejar de denunciar estas atrocidades. No debemos.
No podemos dejar de denunciar estas atrocidades. No debemos.
Dejo un documental en inglés titulado "Yodok stories":
Imágenes del campo:



